Hoy y mañana se supone que son los días mas importantes para mí con las dos maratones. A las 10:15 he quedado con mi amigo el medidor para hacer en bici la última revisión del circuito y cuando llego a la Marathon Porten, oh sorpresa! no está. Empezamos bien. Para mí iba a ser un seguro de que no me iban a echar del circuito como en la marcha, habrá que echarle morro. Me coloco la acreditación bien visible, aunque no me autoriza a estar en el circuito, y allá vamos.
Km 2 y no me ha parado nadie, y eso que he pasado delante de varios voluntarios y varios policias. Hago fotos de lo mal que está pintada la linea azul, no es el camino más corto ni de coña. Ya tengo algo que poner en el informe, además de fotos de rubias. Las vallas están todas colocadas pero la publicidad no, la están poniendo ahora. Mejor que no haya ido con el medidor porque ibamos a ir a diferentes velocidades, él sólo tiene que supervisar que las vallas estén bien colocadas, mientras que yo me voy a parar muchas veces más a hacer fotos de todo.
No me para nadie en todo el recorrido hasta que llego a la zona que está en obras, me para la poli que está buscando explosivos con perros y todo. Doy un rodeo y sigo, pero un kilometro más tarde me vuelven a sacar fuera, queda demasiado poco para la salida. Acorto hacia el km 10, hago fotos del avituallamiento donde están Landa y de la Ossa, y veo que a 20 minutos para la salida todavía están poniendo la publicidad, ya les vale.
Sigo un poco la carrera pero empieza a llover y no me he traído el chubasquero en la mochila porque había amanecido soleado. Además ya son las 12:30, casi la hora de comer aquí, así que me meto en el famoso O'Learys, el Sports Bar del primer día, para comer y ver la maratón. Pido un Larry Bird Sandwich por recomendación de Joaquín y la camarera se equivoca y me trae una pita de nosequé. Cuando por fín me traen el sandwich las atletas ya han dado una vuelta completa al circuito de 10 km.
Llueve más fuerte y el restaurante se llena de gente. Yo estoy sólo en una mesa para cuatro, comiendome mi sandwich y siguiendo la maraton por la tele y en el mapa, cuando de repente se acerca dos mujeres y un niño y me dicen que si pueden compartir la mesa conmigo. Como estoy en un país civilizado, actuo de forma civilizada y les digo que sí, que por supuesto. Después de alguno minutos de silencio incómodo empezamos a hablar, son una madre de unos treinta y muchos, su hijo de doce y su madre, o sea, la abuela del niño, de edad indeterminada. La madre habla en inglés y español porque estuvo viviendo en Estepona, la abuela entiende inglés pero habla poco y el niño habla regular porque lleva "sólo" desde los nueve años con inglés en el colegio. Igualito que en España.
Le explico al chaval por donde va la carrera en el mapa y se va soltando a hablar preguntándome cosas, que hace un juez de atletismo y cosas así. De repente, la madre empieza a llorar. "Perdóname", me dice en español, "es que es la primera vez que veo a mi hijo hablar tanto en inglés. Normalmente le cuesta mucho hacer la tarea en inglés y ahora le veo hablar muy suelto con un extraño y me he emocionado." Lo que me faltaba. Llevo una semana sin ver ni a Diego ni a Elena y claro, me emociono yo también. Acabo enseñando fotos y todo.
La maraton se va a acabar y me gustaría ver el final en el estadio, así que me despido y voy a pagar cuando... Mierda! No tengo la cartera, me la he dejado en el chubasquero rojo, que no me lo he traído. Ya estoy actuando como yo mismo. Se lo cuento a Annelie, la de Estepona, diciéndole que voy a dejar la cámara o la acreditación a la camarera y me dice: "No te preocupes, tu ve a por la cartera a tu hotel, si hace falta pagar algo, te lo pago yo y luego hablamos."Alucina con la gente de aquí. Como en realidad es la solución más lógica, a pesar de que me acaban de conocer, les digo que ahora vengo y me marcho pitando a la habitación del Radisson. Cojo el chubasquero con la cartera y un puñado de pins de BCN2010, que es lo único que les puedo regalar. Cuando vuelvo me doy cuenta de que cuando me he ido no les he dejado absolutamente nada en la mesa, Annelie ha confiado en mí ciegamente. Y encima cuando les quiero invitar a algo me dice que no, que me invita ella. "Estás en mi país y te invito yo". No puedo insistir, así que me invita a un café, que me sabe a ratas como casi todos los que he tomado en Goteborg.
Ya con más confianza le digo que no tenía porque habe confiado en mí porque sólo me conocía de uno minutos y va y me dice "Había visto en tus ojos que ibas a volver", así, en español y sin anestesia. Nuevo subidón de emoción que acaba en abrazo y todo. Luego me cuenta más o menos la historia de su vida: El padre del niño es finlandés y trabaja en África, ella crió al niño sola y no tuvo ningún contacto con su madre, la abuela del niño, hasta hace un año, pero desde que recuperaron la relación son los tres inseparables... Un culebrón.
Para entonces la marathón hace rato que se ha acabado, pero ya me he quedado con ellos viendo las eliminatorias de los relevos y el triple, que la abuela es fan de Christian Ölsson como una quinceañera puede serlo de Bisbal. Para cuando me despido y me voy, me he perdido la medalla de oro de Marta Dominguez.
Luego, en la "gran recepción" de BCN2010 que resulta ser un buffet con discursos, todos me preguntan donde coño he estado todo el día, y claro, no me creen ni una palabra...
Salimos por la noche al sitio de siempre, una especie de restaurante - terraza - bar de copas - discoteca - sala de conciertos, donde nos abren la cuerdecita y todo. Nada que ver con el sitio del otro día donde el gorila de la puerta nos dijo en toda la jeta que no podíamos pasar porque era para "gente joven" - Como de jóvenes? Pausa valorativa mientras calculaba la edad de Joaquín que parecía el más joven y le restaba un margen de seguridad: "Veinte". Menos mal que nos dio por reir. Quién se pensaba que eramos, Alfredo Landa desvirgando niñas suecas? En fin...
Pues eso era el otro día, este sitio está bastante mejor, más animado y pasan más de nosotros. En la parte de discoteca está actuando
Malmö House Fundation, que es como la versión sueca de Muchachito Bombo Infierno pero con dos tías cantando, los suecos no han superado la época de Abba.
Hay mucha gente pero lo que veo que falta aquí es "ambiente de campeonato", que no significa mucho ambiente sino atletas de todos los países que han acabado la competición bebiendo, bailando y ligando. Aquí son todo suecos, las tías parecen todas finalistas de Miss Suecia y los tíos parecen todos de la selección sueca de Balonmano, dos por dos.
Mañana es el útimo día, la Maratón de Julio Rey y la clausura. Me lo voy a toma libre, seguiré la maratón en la bici animando a Julio, compras de última hora, clausura, despedidas y a ver si puedo hacer intercambio de polos, como es tradicional.